La cicatriz de la cesárea necesita unos cuidados, tanto para que no haya una infección en tu cuerpo como para que, estéticamente, la herida se cure y puedas obtener el mejor resultado posible.
Por eso, te contamos detalles que te pueden ser útiles a la hora de cuidar la herida tras el parto.
Los primeros cuidados de la herida tras sufrir una cesárea
La cesárea consiste en hacer una incisión en la piel y el tejido subcutáneo graso para separar los músculos abdominales para que el bebé pueda nacer, puesto que de forma natural no podrá llegar al mundo. Además, se rasga la fina capa del peritoneo y se realiza una incisión en el útero.
Cuando el bebé ha nacido se deben cerrar las capas de la piel que te nombramos, pero en sentido inverso, suturándolas para prevenir el sangrado.
Dicha herida se debe curar. Normalmente, para cerrar la herida se utilizan puntos de sutura o grapas quirúrgicas, que requieren unos cuidados.

En el quirófano se coloca un apósito en la herida durante las 24 primeras horas. Si se mancha no debes preocuparte, puesto que puede ser habitual tras el corte realizado. El personal sanitario se encargará de sustituirlo, para evitar una posible infección.
Los primeros días, los puntos harán que la piel esté tirante, una incomodidad que se hará más frecuente al intentar caminar o ir al cuarto de baño.
Estos primeros días tienes que tener en cuenta que el apósito no se manche en exceso de sangre o pus; el dolor de la herida no sea muy intenso; de la herida no emane mal olor; no se produzca enrojecimiento en la misma y no tengas fiebre. Si sientes algunos de estos síntomas secundarios tendrás que hablar con tu doctor, para que se asegure de que todo marcha bien.
¿Qué cuidados debemos tener tras quitar los puntos?
Los puntos de sutura o grapas, que suelen ser no reabsorbibles por el organismo, se suelen retirar en los siete o doce días posteriores a la cesárea.
Por regla general, en una primera visita al médico, te retirarán la mitad de los puntos, de manera alterna. Y en la siguiente cita te retirarán los restantes.
Pero a pesar de que te retiren los puntos, poco a poco o de forma total, la cicatriz sigue demandando cuidados, especialmente para que, con el tiempo, no sea tan visible y no provoque problemas secundarios.
Lo principal, tras la retirada de los puntos o grapas, es mantener la cicatriz seca y limpia.
Si tu parto se ha producido en verano, deberás tener cuidado con el sudor. Lo más aconsejable es colocar una gasa en la herida, sujeta por las braguitas, que tendrás que ir cambiando según observes que se humedece.
Puede que el dolor, a pesar de que hayan pasado días o alguna semana desde la cesárea, puede persistir, pero no será tan intenso ni tan agudo, por lo que no requerirá de la ingesta de medicamentos.
¿Qué cuidados tenemos que tener tras la cuarentena?

Si el postparto se desarrolla con normalidad, será la matrona la que haga un seguimiento de la cicatriz y su estado.
Por otro lado, es aconsejable acudir a un fisioterapeuta que pueda observar el estado de tu periné, del suelo pélvico y de la zona adyacente, y pueda darte consejos de cómo ir actuando y los ejercicios más positivos para la recuperación de la cirugía mayor realizada.
¿Qué posibles complicaciones pueden suceder en la cicatriz tras la cesárea?
No te asustes al leer el encabezado de este apartado. Pero tenemos que cubrir todas las posibles consecuencias de tu cesárea, para estar preparadas.
La cicatrización de la herida no siempre se realiza como nos gustaría, y puede conllevar complicaciones, como que se abra o se infecte, tanto a corto como a largo plazo.
La infección de la herida es más probable que suceda tras una cesárea que tras una episiotomía.
Cuando la herida se infecte tenemos que acudir a un médico para que paute un antibiótico, para poder eliminar la infección.
A corto plazo, la herida puede supurar, lo que hace necesario que se recojan muestras de pus para hacer un cultivo y saber qué microorganismo está provocando la infección.
También se puede dar la dehiscencia de bordes, es decir, la apertura de la herida a nivel de la piel, lo que dificulta la cicatrización y aumenta la probabilidad de infección. En este caso, se debe valorar si hay que volver a cubrir la herida con un apósito y/o antibiótico.
A largo plazo se puede formar en la zona una cicatriz engrosada y oscura, llamada queloide, que puede llegar a doler y provocar picor. Entonces es necesario que el médico nos recete una pomada con corticoides o parches regenerativos.
Otro problema pueden ser las adherencias, que es el cierre por planos tras la cesárea. El objetivo es que cada tejido cicatrice con su igual, pero hay ocasiones en que pueden formarse adherencias entre distintos planos. Esta unión puede provocar molestias, tirones y pinchazos.
Consejos posteriores a la cesárea
¿Tu cesárea está programada? Pues tenemos algunos consejos para que te prepares de cara al parto.
Si, en cambio, en el momento del parto es cuando la situación obliga a que te practiquen una cesárea, quizás algunos de estos consejos no los puedas desarrollar. Pero en general, son pautas que deberías tomar por norma general.
Cuida tu piel, es fundamental para una buena cicatrización. Aunque es cierto que la genética jugará un papel importante en esta cuestión. Hidrata tu piel, antes y después de la cesárea, pues ayudará a la cicatrización y a que la misma sea menos visible que en otras circunstancias.
Contribuye a que el estado de tus defensas sea óptimo, porque ayuda a la cicatrización. Evita situaciones de estrés, sueño ininterrumpido o un mal descanso, porque pueden afectar a tu sistema inmunitario. Aunque el embarazo y la llegada de un bebé y las preocupaciones que suponen pueden generar algo de estrés, debemos mantener la calma y apoyarnos en las personas que estén a nuestro alrededor para que nos ayuden en la medida de sus posibilidades.
Cuida tu alimentación y evita el tabaco, porque afectan en exceso a la piel.
Evita, en la medida de lo posible, la exposición al sol, y siempre utilizando una crema de factor de protección solar 50. Cuando puedas tomar el sol, tras la cesárea, tapa la cicatriz con la braguita del bikini o con una gasa, si vas a la playa.

¿Cómo podemos hacer que mejores el aspecto de la cicatriz?
La cesárea supone, inevitablemente, una cicatriz, y por tanto, una marca en la piel. Pero en la medida de nuestras posibilidades, nuestra actuación nos puede permitir que el aspecto de la misma sea menor o mayor.
Los cuidados a los que sometemos a la cicatriz nos permite hacerla más invisible, siempre que la misma se haya cerrado de forma totalmente saludable. Un masaje con aceite de rosa de mosqueta puede ser un gran aliado.
¿Cuánto tiempo debe pasar para quedarme de nuevo embaraza tras una cesárea?
Si te practicaron cesárea, programada o no, en tu anterior embarazo, y te planteas ampliar la familia, hay ciertas cosas que deberías saber.
Los médicos recomiendan que dejemos pasar, entre embarazo y embarazo, un periodo de dos años. Aunque el aspecto de la piel sugiera una recuperación completa, es cierto que los tejidos internos tardan más en cicatrizar.
Un embarazo en un periodo menor al planteado puede conllevar riesgos de rotura interina, mala inserción de la placenta, aborto o parto prematuro.
Preguntas frecuentes de nuestros usuarios
¿Es normal que la cicatriz pique?
Durante la cicatrización es normal que aparezca picor. Pero tendrás que tener cuidado al rascarte, porque con el contacto de las manos en la herida podemos provocar infección.
¿Es normal perder la sensibilidad en la cicatriz?
Algunas mujeres sienten la falta de sensibilidad alrededor de la cicatriz. En algunas ocasiones es un síntoma temporal, pero en otras se puede volver permanente. En el último caso habrá que acudir al médico.
¿Cuál es el tamaño de la cicatriz?
La cicatriz de la cesárea suele medir entre diez y quince centímetros. Aunque todo dependerá de la colocación de la incisión y la longitud necesaria para sacar al bebé, que también variará dependiendo del tamaño y el peso del pequeño.
Opinión de Tueducadora y conclusiones

La herida y la cicatriz de la cesárea, desde el momento en el que pasas por el hospital, están muy atendidas y cuidadas. Por ello, aunque puedan existir pequeños riesgos de infección o mala cicatrización, no es lo habitual.
Con todo, y aunque confiemos en los cuidados de los médicos y especialistas en la materia, somos nosotras las que debemos ir cuidando, observando y mimando la herida, y más tarde, la cicatriz.
Si a lo largo del embarazo es muy bueno ‘abusar’ del aceite de almendra, para evitar o reducir las estrías en la zona de la barriga, para la cicatriz de la cesárea es muy bueno el aceite de rosa de mosqueta.
Trata la cicatriz como otras zonas de especial sensibilidad de tu cuerpo. Cuidamos nuestra cara en la exposición al sol; nos realizamos tratamientos para que luzca mejor; evitamos arrugas con cremas u otros tratamientos; somos delicadas con nuestra alimentación, no solo para sentirnos bien ante el espejo, sino porque nos produce sensación de bienestar interior, etc.
Pues igual debemos hacer con nuestra cicatriz. No debemos exponerla al sol y si lo hacemos, que sea con una crema de alta protección; debemos cuidar nuestro nivel de estrés y la calidad de nuestro sueño; tenemos que alimentarnos bien; evitar malos hábitos como el tabaco…
Y recuerda que esa cicatriz supone que has dado vida a tu hijo/a, que es uno de los mayores tesoros que tenemos. Por tanto, intentemos verla como algo bonito y no algo negativo.

¡Comenta lo que quieras!