Síndrome de piernas inquietas: mi hijo se mueve mucho cuando duerme

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Si tu hijo se mueve mucho en la cama y está inquieto durante gran parte de la noche es probable que sufra el síndrome de las piernas inquietas. Este trastorno, que por lo general es de tipología leve, afecta tan sólo al dos por ciento de los niños y es una patología que suele afectar más a los adultos.

Debemos de concienciar a nuestros pequeños de la importancia de adquirir hábitos saludables de sueño, ya que dormir es algo fundamental en nuestra vida diaria.

Niña con insomnio

¿Qué es el síndrome de piernas inquietas?

Esta patología se suele producir en el inicio del sueño, principalmente debido a la dificultad del niño para dejar de moverse en su cama. Tu hijo no tendrá dolor como tal pero tendrá sensaciones extrañas y algunas molestias como cosquilleos u hormigueos, los cuáles aumentarán cuando el niño trate de estar quieto.

Es muy frecuente que los padres tiendan a equivocar esta sintomatología con dolores del crecimiento o con que simplemente el niño está inquieto y no quiere dormir. Hasta los dos años los expertos no pueden detectarla porque los pediatras utilizan métodos de diagnóstico subjetivos que precisan de una actitud proactiva por parte del niño.

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Remedios para mejorar el SPI

Aunque aún se desconoce la causa exacta de esta enfermedad, te ofrecemos algunos de los remedios que los médicos aconsejan:

  • Suplementos de hierro: esta patología está relacionada con factores como la falta de hierro. En algunos casos, estos suplementos pueden aliviar los síntomas.
  • Medidas de prevención: realizar estiramientos suaves, intentar que el niño no se canse en exceso durante el día o inculcar hábitos saludables de sueño a tu hijo son algunas de las medidas que reducirían la sintomatología.
  • Terapias farmacológicas eficaces: algunos pediatras cuentan con estas terapias para tratar la enfermedad una vez ésta ha sido diagnosticada.
  • Aumentar el número de horas de sueño: ayuda reducir el hormigueo. Además, las siestas durante los primeros 5 años de vida son muy importantes y les ayudarán a nuestros hijos a estar más descansados y, a la vez, a desarrollar de manera óptima su potencial intelectual.

Niño durmiendo en su cama

Otros trastornos del sueño en niños

El sueño es imprescindible y cobra especial importancia en los niños, pues están en pleno desarrollo psíquico y físico. Cuando dormimos se producen importante cambios metabólicos y hormonales que son clave para nuestro bienestar emocional, físico y mental.

Algunos trastornos, como el insomnio, suelen estar causados por hábitos erróneos. El insomnio es uno de los trastornos más comunes del sueño en los niños pero hay otros muchos:

  • Sonambulismo: se da entre las 3 y 4 primeras horas de sueño. El niño camina o realiza acciones de manera inconsciente mientras duerme. No acarrea ninguna complicación y suele ser hereditario y va desapareciendo con la edad. Ante este caso se debe conducir al pequeño a la cama sin despertarlo, pues cualquier movimiento brusco puede despertarle provocando un gran susto.
  • Pesadillas: suelen ocurrir a mitad de la noche y generan miedo y ansiedad en el niño. Suelen estar relacionadas con algo externo. Debes tranquilizar al niño, darle seguridad y hablar con él calmadamente sobre sus temores, sin forzarle a nada.
  • Terrores nocturnos: algo más grandes que las pesadillas. El niño se despierta gritando, fuertemente aterrorizado y totalmente aislado de la realidad. Se debe procurar que no se caigan ni se muevan. Llegan entorno a los 2 o 3 años y ceden cuando llega la adolescencia.
  • Bruxismo: este rechinar de los dientes es producido por la tensión que se acumula en la zona de la mandíbula. Desaparece con la edad, pero puede llegar a provocar daños dentales que haga que el niño tenga que llevar prótesis.
  • Somniloquia: hablar, llorar, reír o gritar en sueños. El niño no recuerda nada después. No supone ningún problema salvo para con quien comparte habitación.
  • Movimientos de automecimiento: destacan los cabezazos contra la almohada o el balanceo de todo el cuerpo. Empiezan entorno a los 9 meses pero desaparecen con la edad. Por lo general van a acompañados de sonidos guturales.
  • Ronquidos: entre el 7 y el 10% de los niños roncan. Generalmente, se debe a anginas o vegetaciones.

¿Siempre es un problema?

El tema del movimiento en la cama de los niños no siempre tiene por qué ser un problema o algo preocupante. Es más, es algo ciertamente común y tiene una explicación científica: sus mecanismos de sueño son aún inmaduros, de ahí que se muevan o se despierten más de la cuenta.

No es preocupante siempre que no notéis que vuestros niños están constantemente malhumorados, excesivamente cansados o que, simplemente, no rindan durante el día.

¿Cómo afecta al colecho el síndrome de piernas inquietas?

¿Por qué se mueven los bebés cuando duermen?

Todos los bebés cuando duermen suelen moverse, generalmente solo un poco. Es frecuente que cuando les despertamos nos los encontremos cruzados o en otra posición distinta a la habitual. Que se muevan demasiado, pataleen o, incluso realicen ruidos fuertes con la boca es algo menos común.

A continuación, te mostramos las principales razones por las que los bebés se mueven mientras duermen:

  • Gases y cólicos del lactante: hay bebés que a partir del mes primer mes comienzan a moverse mucho por esta razón. Los cólicos o cólicos del lactante provocan que a los bebés les duela la barriga por las noches. Al sentirse incómodos, tienen problemas para dormir sin moverse, están inquietos.
  • Siestas durante el día: un bebé de 8 a 12 mese necesita entre 13 y 14 horas de sueño diarias. Cuanto más pequeños sean, más horas de sueño requieren. Por lo general, requieren al menos dos siestas diarias. Si una siesta es demasiado larga puede perturbar su sueño durante la noche, lo que provocará que esté muy inquieto y dé muchas patadas.
  • Terrores nocturnos: lo bueno de los terrores nocturnos de los bebés es que no se suelen acordar de ellos una vez se despiertan. Al igual que en niños más mayores, esta especie de pesadillas en los bebés se dan entre las 2 y 3 primeras horas de sueño y tienden a dar patadas o moverse mucho
  • Rituales del sueño: incluso los bebés precisan una rutina antes de dormirse. Al igual que algunos adultos no pueden dormir sin antes leer, los bebés no podrán dormir tranquilamente si sienten gases, tienen hambre o tienen manchado el pañal. El hecho de que llore o de patadas puede denotar malestar por alguna de estas cuestiones. Por ello, siempre debemos de seguir una rutina con nuestros bebés antes de echarlos a dormir.
  • Cuna: procura que tu bebé duerma en un colchón lo suficientemente duro para que su espalda no se pueda hundir. Evitarás que se despierte, que se mueva y harás que su pequeña columna no se deforme. El hecho de que tu bebé no esté a gusto en su cuna puede ser el motivo de sus tediosos movimientos.
  • Luces y ruidos: evita que reciba ruidos mientras duerme, especialmente aquellos que sean más fuertes. Mantén los electrodomésticos y aparatos sonoros lo más alejados posible del bebé y evita tener luces directas encendidas que puedan interrumpir o perturbar su sueño.

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