¿Qué hacer ante una rabieta?

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Todos conocemos las típicas rabietas y pataletas de los niños. Forman parte de su desarrollo, empiezan a forjar su individualidad y suelen pasar por ellas la mayoría de los niños entre los 2 y los 5 años.

Son algo totalmente normal y frecuente durante la infancia. Debemos conocer cómo actuar ante ellas, los límites y saber hasta qué punto es algo normal.

Antes de la rabieta…

Antes que nada, debemos de tener en cuenta que no lo hacen de manera intencional con el propósito de fastidiarnos, simplemente aún no saben expresarse de otra manera.

Hay muchas cosas que se pueden hacer, entre todos, para suavizar los aspectos negativos que puedan tener estas pataletas y disminuirlas.

Mejor prevenir

Anticiparse es garantía de éxito. Los padres son conocedores de cuáles son las situaciones que pueden llegar a desencadenar una rabieta. Debemos de tener en cuenta aspectos que cuando los niños están hambrientos, exhaustos, cansados o enfermos están más irritables y son más propensos a las pataletas.

Por ejemplo, a veces hay que intentar evitar sitios donde sabes que pueden tener pataletas.

Despistar

Debemos improvisar para conseguir desviar la atención del niño. Normalmente, antes de producirse las rabietas ya empiezan a dar indicios de que se va a producir una de alguna manera mediante gestos o muecas.

Otra opción es anticipar las consecuencias. La recompensa ha de ser pronto y no es necesario que se haga siempre, así entendería que tienen que portarse bien solo para obtener premios.

Consejos para controlar las rabietas de los niños

¿Qué hago mientras dura el berrinche?

Lidiar con una rabieta infantil no es algo fácil. Son momentos tensos y complicados en los que es importante saber cómo actuar ante los niños. Además, tienes que saber qué comportamientos están fuera de los normal.

Hemos de tener los argumentos necesarios para evitar los dos errores que más se suelen dar: excederse o no hacer nada. Debemos de tener en cuenta que es la manera en la que un bebé o niño canaliza su enfado, frustración o ira.

A continuación, te mostramos una serie de tips que has de tener en cuenta mientras dure un berrinche.

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1. Ten en cuenta su seguridad

Es importante tener en cuenta que en una situación así la rabia puede jugar una mala pasada y puede llevar al niño a golpearse o hacerse daño.

El primer paso es asegurarnos de que está seguro y cerciorarnos de que el lugar en el que se encuentra no tiene objetos peligrosos o esquinas. De no ser así, debemos mover al niño a un lugar seguro.

2. Mantente firme

Según los psicólogos es la estrategia más fiable. Esto ayuda a dejarle claro que su rabieta no le llevará a conseguir lo que él quiere.

El padre ha de creerse que controla la situación. El niño, ante su insistencia sin éxito, se dará cuenta que la fórmula no le funciona y terminará por rendirse.

3. Explicaciones cortas

En esos momentos de rabia y tensión lo único a lo que presta atención el niño es a su llanto, es muy difícil hacerse entender en esas circunstancias.

Frases cortas y concisas como: “si no duermes mañana estarás cansado y no podrás jugar” dichas antes del inicio de la rabieta pueden evitar el enfado del niño. El niño las entenderá mejor y pueden hacer que se calme.

4. No enfadarse

Responder con otra rabieta es una forma de fomentarla.

5. No entrar al juego

Conviene anticiparse a los problemas y evitarlos en la mayor medida posible. Por ejemplo, intentar no frecuentar con ellos aquellos lugares que sabemos que pueden ser foco de conflicto. También se pueden buscar distracciones para el niño cuando estén en ellos.

6. Elegir entre dos opciones

Muchas veces su enfado será fruto de querer algo que no puede tener, el hecho de tener dos opciones hará que se ciña a lo que se le ofrece y no tendremos que decirle que no.

7. Intentar que escuche

Una vez que el pequeño está fuera de sí la forma más eficaz para calmarlo es, relajadamente y con cariño, intentar que nos escuche y que salga de ese estado exhausto.

8. Dos síes en vez de un no

Las rabietas muchas veces denotan rebeldía y es probable que intenten hacer lo contrario a lo que se les dice. Es preferible que tras un no, vengan dos síes, para compensar su frustración ante el primer no. Esto suaviza y amansa esta rebeldía.

9. Cambiar de escenario

El paseo puede llegar a distraer su atención y hacer que piense o se centre en otra cosa. Siempre suele ser beneficioso cambiar de lugar durante la pataleta, sacarle de la habitación donde se produce y hablar con él más calmadamente.

10. Así no se habla

Debemos de decirle que solo le entenderemos lo que quiere decir si se calma y habla en un tono normal. Por supuesto, siempre ha de prevalecer el respeto.

11. Dejar que se calme solo

Los niños también tienen derecho a desahogarse, las rabietas también sirven para ello e incluso también son positivas. Con estas técnicas acabará por darse cuenta de que nos estamos preocupando por lo que le pasa y que no gana nada con ponerse así.

Qué hacer ante la rabieta de un niño

Lo que nunca debes hacer

Es importante que tengamos en cuenta que, aunque a nosotros también nos altere la situación, nunca debemos perder el control como padres. Estas son algunas de las principales cosas que no se deben hacer ante una rabieta:

  • Ceder ante sus deseos: nunca hay que ceder ante sus presiones o chantajes con tal de que se callen. La rabia en el niño se intensificará si antes cedías pero, con el tiempo, al no ver que su enfado da sus frutos terminará por calmarse. Hay que mantenerse fuerte en el momento.
  • Pegar o gritar: perder los papeles no servirá de nada. Estas reacciones les desconciertan, les asustan y su reacción empeorará.
  • Alterarte o enfadarte: si te alteras, te pones nervioso o muestras cualquier tipo de debilidad que no sea mostrar calma y aparentar que no pasa nada, le transmitirás que realmente estás implicado en su rabieta y solo estarás empeorando la situación.

El mensaje ha de ser claro: le ayudarás y atenderás en cuanto se calme. Debes ignorarlo hasta que esto ocurra aunque sus gritos y llantos te hagan sentir mal. Lo más recomendable es que te mantengas al margen, eso sí, no le pierdas de vista.

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